Robbie Ausley

Fotografía de Annie Ray
© Family Eldercare

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Robbie Ausley sabe lo que es estar preocupada. Conoció a su futuro marido cuando tenía 14 años. Se casó con él a los 18 y, a pesar de su compromiso con la planificación familiar y los métodos anticonceptivos, el destino de Robbie quedó marcado, precisamente, por su fertilidad. Se encontró con cuatro bebés, entre ellos unos gemelos, y con muy pocos ingresos, mientras su marido, Tom, aún estudiaba Derecho. Huelga decir que Robbie se sentía abrumada. No veía cómo su joven familia iba a salir adelante.

Pero fue la madre de Robbie quien le enseñó la lección que le ayudó a superar aquella etapa difícil y que aún hoy sigue resonando en ella: la lección de su madre era de origen bíblico y se refleja a la perfección en 2 Corintios: «…Dios… nos consuela en todas nuestras aflicciones, para que podamos consolar a quienes se encuentran en cualquier tipo de aflicción». 

Y así es exactamente como Robbie ha vivido su vida.

Robbie creció en Lubbock y sus valores le fueron inculcados por su madre y reforzados por la Iglesia Metodista. Todavía recuerda las palabras de su madre: «Trata a los demás como te gustaría que te trataran. Ningún hombre es una isla. No debes juzgar hasta que te hayas puesto en el lugar del otro».  

Robbie ha aprovechado sus propias dificultades para comprender lo que otras personas viven a diario, y ha dedicado su vida a ayudar a los demás. La cantidad de trabajo que realiza Robbie en Austin es legendaria; incluso hay un edificio que lleva su nombre en Planned Parenthood.

Robbie ha formado parte de numerosos consejos de administración de organizaciones sin ánimo de lucro, entre ellas Planned Parenthood of Greater Texas, People Community Clinic, la Fundación del Centro Médico Infantil de Texas Central, la Fundación Metodista de Texas, The Atticus Circle, la Fundación del Colegio de Abogados de Texas y Annie’s List.

Robbie ha dedicado innumerables horas al voluntariado en la Fundación para las Personas sin Hogar y en la Red Interreligiosa de Acogida. Ha viajado fuera de Texas para colaborar como voluntaria en el Proyecto de Servicio de los Apalaches, en «Voluntarios en Misión» en México y en la Iniciativa Rusa. Hoy en día dedica gran parte de su tiempo al voluntariado junto a su marido, Tom, en las organizaciones «Mobile Loaves and Fishes» y «Drive-A Senior». Se ríe al comentar que, a veces, la persona mayor a la que lleva en coche es más joven que ellos.

Robbie y Tom llevan 60 años siendo feligreses de la Primera Iglesia Metodista, situada en el centro de Austin, y afirman que toda su labor está ligada a su iglesia. «Nos servimos mejor a nosotros mismos cuando servimos primero a los demás», nos dijo.

A continuación, añadió que siempre ha admirado a Family Eldercare porque prestan un servicio esencial a las personas mayores, ayudándolas a gestionar sus asuntos sanitarios y financieros, además de ofrecerles actividades sociales estimulantes.

Nosotros también te admiramos, Robbie. ¡Gracias por todo tu increíble trabajo!